Un verano más Javi lleva el Abantos a Laredo y para esta ocasión nos animamos Imanol y yo. Salida de Santurtzi sobre las 10:45 en una jornada soleada y calurosa con mar rizada a marejadilla y viento N-NE entre 7 y 10 nudos. Una mar excelente y una atmósfera límpida que permiten una visibilidad casi infinita y nos dejan disfrutar de la hermosísima costa; también podemos identificar muchas de las montañas próximas al mar y también las más interiores desde Anboto o Soiube al este hasta Castro Valnera o Porracolina al oeste.
A priori el viento -entrante por la aleta de estribor- nos permitiría una navegación a rumbo 270 (oeste puro) casi de un único bordo desde el exterior del Abra hasta la bahía de Santoña. En la práctica sin embargo no lográbamos embolsar adecu
adamente la génova al desventarse con la mayor, siendo necesario orzar hacia el viento tomando rumbos 330 o más dependiendo de sus variaciones. Así pues debimos realizar bordos al 210 aproximadamente acercándonos a la costa para volver al 330 nuevamente. En estas condiciones la longitud no crecía al ritmo que esperábamos y fueron necesarios unos 4 grandes bordos para alcanzar la bahía. Sorprendentemente un barco nos cruzó de estribor a babor en el rumbo que ansiábamos. Intentamos seguirle pues las velas las llevaba cazadas casi como nosotros pero nos resultó imposible porque quedábamos sin viento con todo el trapo flameando. Y no hace falta ser muy marinero para entender que éso implica velocidad tendiendo a cero... Algunos vimos también pegados a costa pero al menos uno nos pareció ver embolsarse la génova contrariamente al viento de proa a popa, indicio que podría ir a motor aun con las dos velas izadas...
adamente la génova al desventarse con la mayor, siendo necesario orzar hacia el viento tomando rumbos 330 o más dependiendo de sus variaciones. Así pues debimos realizar bordos al 210 aproximadamente acercándonos a la costa para volver al 330 nuevamente. En estas condiciones la longitud no crecía al ritmo que esperábamos y fueron necesarios unos 4 grandes bordos para alcanzar la bahía. Sorprendentemente un barco nos cruzó de estribor a babor en el rumbo que ansiábamos. Intentamos seguirle pues las velas las llevaba cazadas casi como nosotros pero nos resultó imposible porque quedábamos sin viento con todo el trapo flameando. Y no hace falta ser muy marinero para entender que éso implica velocidad tendiendo a cero... Algunos vimos también pegados a costa pero al menos uno nos pareció ver embolsarse la génova contrariamente al viento de proa a popa, indicio que podría ir a motor aun con las dos velas izadas...
En cualquier caso resultó una travesía muy entretenida toda vez que Imanol y Javi fueron compañeros en el colegio Santa María de Portugalete donde -cosas de la vida- también estudié yo algunos años antes.
Finalmente atracamos en el náutico a las 18:00 y tras las gestiones en capitanía (con algún que otra maniobra de dudosa legalidad por parte de la concesión) tomamos un refresco y Javi nos trajo a Santurce donde Imanol tenía su coche y él me acercó a casa.
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